domingo, 19 de mayo de 2013

VILLA DEL CAMPO

A Belén y a mi nos agrada viajar y en ello va implícito el disfrutar de esos pequeños detalles que con frecuencia pasan desapercibidos por habituales. Juntos hemos decidido dejar constancia de esas imágenes que nos satisfacen y alegran y que con nuestras cámaras pretendemos dejar impresas para que aquellos que, como nosotros, disfrutan con lo que los pueblos de Extremadura, o de cualquier otro lugar les ofrecen, las puedan contemplar mientras rememoran momentos de un pasado no tan lejano. La mayoría de estas estampas tienen que ver con esas puertas que, como decimos por aquí, tan fácilmente se abren para que por ellas entren los forasteros, y también las ventanas, por donde no nos importa que se asomen los extraños.
Por ello he llamado a este blog "REQUETEABIERTAS".

Me permito empezar por el pueblo de Belén, mi pareja, que me ha tocado recorrer con ella, por vez primera, esta tercera semana del mes de mayo de 2013.

Villa del Campo es un municipio español, en la provincia de CáceresComunidad Autónoma de Extremadura. Está situado al Noroeste de la provincia. Se localiza entre los 40º08´35“ de latitud Norte y los 6º25´32” de longitud Oeste. Pertenece a la comarca de las Vegas del Alagón.










Diría que el caminar por las calles de Villa del Campo te impone el hacerlo en silencio, es implicarte en su placidez y dejarse mecer por la paz que se percibe y respira entre esos muros que nos hablan de hábitos y costumbres que logran arrastrarte a otra época, a mi infancia en realidad. Aquí se dan aún aquellas tertulias y charlas coloquiales que, lo recuerdo bien, reunían en mi Aldea a los vecinos, bien en los poyetes o frente a las puertas de sus casas, plácidamente sentados en aquellas sillas de esparto, escuchando con manifiesto interés a quienes siempre tenían algo gracioso que decir o compartir con los suyos. 
Mientras caminábamos por una de esas calles, Belén y yo nos quedamos mirando uno de los muchos ventanucos que pululan por esos muros, y ante una simple consulta que hice respecto a la característica de esas piedras que sobresalen y donde imaginaba yo la vecina colocaría una maceta en plan decorativo, una señora nos expuso que no, que el objetivo era mucho más simple: se solían colocar allí los orinales por las noches. 
-¿Sería realmente ese el propósito?. Sinceramente, no se de qué me sorprendo. A los antiguos nunca les faltó ingenio, y qué mejor modo podían idear de evitar los malos olores. Si ya se que actualmente esta costumbre no se lleva. Para ello suelen tender una pequeña plataforma entre saliente y saliente y aquí cuelgan sus macetas.


Al alcance de la mano.



Una casa abandonada, una ventana ligeramente entreabierta. Me muestro curioso e indiscreto y hago una fotografía con cierta precipitación; la luz del flash se filtra a través de la oscuridad y deja plasmada en mi retina una estampa que parece haberse congelado en el tiempo.






EL RINCON DEL TURRO
Un verdadero placer el haber tenido la oportunidad de conocer a Felipe, el
propietario de este local: un personaje singular que vende hielo frío.